Aleteia te enseña a “hacer oración” con el sexo

No les parece, sino que es ya claramente un patrón: Aleteia todo lo ve sexo. Por eso hasta Alessandra Rampolla se escandaliza. No-usen-esto-como-un-tutorial.

Pero esta clase de teología sexual no queda ahí. Porque todo tiene una explicación.

Adán, nos dice Aleteia, antes del Pecado Original tenía el corazón “totalmente dirigido a Dios”.

Pero como Dios era espíritu, Adán no podía demostrárselo con su cuerpo, así que “no se dio por vencido e intentó entregar su amor a las plantas, a los árboles, a los animales, a cuanto ser vivo que se encontraba en el paraíso, pero pronto se percató de que con ninguno de ellos se sentía completo, siempre se sentía vacío”.

Sí, eso. Así como lo leyeron. ¿Más claro? Está bien:

“Digamos que sus muestras de amor por medio de abrazos y caricias”. Pausa. Aquí está hablando de que Adán abrazaba y acariciaba románticamente a las plantas, los árboles y los animales. Listo, ya tienen la imagen mental. Continúa, Aleteia: “no eran correspondidas ni le satisfacían porque lo que él deseaba era llegar a Dios. Su vacío era cada vez más profundo”.

Al Dios darse cuenta de este vacío, nos ilumina Aleteia aunque no sabemos de qué versión del Génesis sacó estas historias, “se compadeció y le creó a la compañera y ayuda idónea. Le regaló a su mujer, Eva”.

Así, juntos hombre y mujer podría unir sus cuerpos que “embonarían de una manera perfecta, pudiera alcanzar esa unión con Dios que él tanto anhelaba”.

No-me-siento-romántico-me-siento-enfermo.