Una historia de terror la que hemos vivido en las últimas horas, muertos de miedo, escondidos debajo de nuestras sombrillas frente a las aguas turquesa de Gran Caimán y apaciguando nuestra ansiedad con piñas coladas.

“Nunca hubiéramos pensado que revelar la agenda LGTBIQ+ de SinVisión y de su fundador, el padre Gabriel Travesuelo, nos habría de costar tantos ataques que nos han obligado a huir a destinos paradisiacos”, escribió nuestro Director, en la servilleta que acompañaba su piña colada.

En las últimas horas hemos recibido amenazas de demandas, insultos (¡nos dijeron que hacemos noticias falsas!), mortíferas calificaciones de 1 estrella en nuestra página de Facebook, comentarios idénticos copiados y pegados una y otra vez, y todo orquestado desde la cuenta de la popular “monja tuitera” Chispas Voyademandarles.

“Nosotros no hicimos más que permanecer fieles a la tradición más antigua del mejor periodismo de investigación digital: sacar pantallazos de los controversiales tuits”, decía al otro lado de la servilleta, con evidente falta de espacio.

En una servilleta adicional, nuestro Director se mostró muy dolido por la actitud poco católica de los mismos que suelen pedir “no juzgar” y nos hizo notar cómo esta maniobra de intimidación de SinVisión resulta casi idéntica a las que usa habitualmente el lobby LGTBIQ+ tradicional.

Curioso, ¿no?

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